| En el asunto del incendio
en el edificio Windsor, el punto de interés ahora
son las cajas fuertes. Se ha sabido, por ejemplo, que
había una con documentos secretos, del Ministerio
de Defensa, que, dado lo delicado de la materia, la
juez ha autorizado su localización y vaciado.
Pero es que, por lógica, en un edificio así
tenía que haber muchas otras cajas blindadas.
Y, lo que es más significativo, muchas de ellas
ignífugas, como es el caso de la caja con documentos
secretos. Es decir, cuyo contenido está previsiblemente
íntegro, y por tanto es recuperable.
Una de las cajas fuertes más interesantes es
la de la familia Reyzábal, propietaria del rascacielos.
Se da por seguro que no estaba vacía, sino todo
lo contrario, mucho más sabiendo los precios
que tenían los alquileres en el inmueble. Y había
otras, de las empresas auditoras y de los bufetes de
abogados.
Una de las cajas fuertes a las que nos estamos refiriendo
tenía varios millones de euros en su interior,
en efectivo. Y era un modelo de antigua generación,
es decir no de los más avanzados y seguros.
El Semanal Digital, 25 de febrero de 2004
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