| Al incendio que el pasado
sábado devastó el rascacielos Windsor
ya sólo le faltaba un ingrediente, el de las
dos siluetas fantasmagóricas que supuestamente
se pasearon por plena planta 16 con las llamas crepitando
sobre sus cabezas. De momento, nadie ha encontrado una
explicación lógica al suceso, que bien
podría suponer un vuelco a la investigación.
¿Verdad o mentira? Ayer la Policía examinaba
minuciosamente las imágenes de la videoaficionada.
En ellas, se observa en un instante una potente linterna.
Para unos, la escena recuerda al «Watergate»,
el caso de espionaje político descubierto por
casualidad en plena noche en Washington y que acabó
costando la carrera del presidente Nixon. Para otros,
la explicación sería más prosaica:
un desfase en la hora de la grabación del vídeo.
No son pocos los que van más allá y apuntan
ya a un fiasco similar a las caras de Bélmez.
Un videoaficionado catalán de visita en Madrid
grabó las imágenes y decidió difundirlas
después para asombro generalizado. La película
doméstica capta con bastante precisión
la presencia de dos personas en el interior de la torre
siniestrada. Una ventana del rascacielos es el escaparate
para distinguir el trasiego de las dos sombras, que
ciertamente se mueven de un lado a otro de la sala.
El edificio sólo está iluminado por el
resplandor de las llamas, salvo en ese pequeño
espacio, donde se puede apreciar la potente luz de una
linterna. ¿Bomberos?, ¿sombras confundidas
con una figura humana?, ¿alguien que se coló
o que ya estaba en el edificio incendiado y que soportara
esas temperaturas? o ¿imágenes reflejo
de un edificio contiguo?
La pareja autora de la grabación, un abogado
de Reus, Carlos Just, y su esposa, Enriqueta, se había
planteado un fin de semana turístico en la capital.
Él tenía un juicio el martes, así
que se alojaron en casa de un familiar que reside en
la calle Orense. El resultado de esa visita ya se conoce.
Desde el inmueble en el que estaban alojados lograron
captar el incendio que arrasó el Windsor y, de
paso, complicar la investigación con sus sorprendentes
visualizaciones, que nadie sabe muy bien a qué
o a quiénes atribuir.
Los Bomberos estaban fuera
Lo asombroso, sin embargo, no es tanto el que detectaran
presencia humana en el inmueble -los bomberos penetraron
en el rascacielos y ascendieron planta a planta- sino
en la hora aproximada en que la pareja dice haberlas
captado. El reloj de su cámara apuntaba las 3.31
de la madrugada. Pero a esa hora, la torre ya se había
dado totalmente por perdida y los efectivos de bomberos
hacía tiempo que habían desalojado el
edificio, pasto ya de un incendio incontrolado. Según
la versión de los videoaficionados, nada más
comprobar que el inmueble no estaba vacío mientras
ardía, llamaron al teléfono de Emergencias
112. Eran las 3.45 horas. Al otro lado del teléfono
les tranquilizaron. «Son los Bomberos».
Para completar su relato, el matrimonio insiste en que
el «paseo» de las sombras duró hasta
las cinco de la madrugada.
La llegada de la grabación a las televisiones
fue también un tanto rocambolesca. La mujer asegura
que ofreció la cinta a varios cámaras
de televisión que esa noche se habían
desplazado hasta el Windsor para cubrir el incendio.
Nadie prestó atención al ofrecimiento,
puesto que ya disponían de material suficiente.
Fue al regresar a Reus cuando el matrimonio entregó
la cinta a un cuñado, propietario de una productora.
Entonces, se dieron cuenta de que en sus manos tenían
un documento revelador, que apuntaba presencia humana
cuando ni un solo bombero debería estar en el
interior de la torre. Tras visualizar el sorprendente
hallazgo, el Ayuntamiento de Madrid aseguró en
un comunicado que los dos perfiles que aparecen en las
imágenes «no se corresponden con ningún
bombero, ya que éstos salieron del rascacielos
alrededor de la una de la madrugada».
Según declararon fuentes del Gobierno municipal,
los vigilantes de seguridad y los encargados de mantenimiento
del Windsor manifestaron a los bomberos a su llegada
que el edificio estaba completamente desalojado, puesto
que ellos eran los que llevaban el control de entradas
y salidas del rascacielos. Además, indicaron
que «no se han encontrado cadáveres en
el edificio» ni se había recibido en el
Ayuntamiento «ninguna notificación de desaparecidos».
«Si había alguien en el interior del rascacielos
en el momento del incendio -señalaron fuentes
municipales- lo determinará la investigación
policial y judicial». Fuentes de la investigación
no descartan que pueda tratarse de un bombero, dada
la dificultad que hubiera supuesto acceder al edificio
a alguien ajeno a los servicios de extinción
-el cordón policial se había cerrado horas
antes-. «Si eran bomberos cometieron una gran
imprudencia, además de jugarse el puesto».
La Policía Científica investiga
ya la cinta
Mientras tanto, la Policía invirtió el
día de ayer en comparar la grabación con
las imágenes a tiempo real realizadas por los
agentes la misma noche del siniestro. El objetivo es
averiguar si la hora exacta que marcaba la cámara
doméstica se corresponde cronológicamente
con el estado del edificio que ellos tienen recogido
en sus propias grabaciones.
En el caso de la Policía Científica, la
labor se centró en recoger nuevas evidencias
en el centro de control de la torre, en la planta baja,
para comprobar si alguien entró al margen de
los Bomberos y los vigilantes de seguridad. Igualmente,
trabaja en la cinta y hablará con los autores
para recabar datos.
Desde Deloitte, la auditora que ocupaba la planta 16,
no encuentran explicación al suceso. En ese piso
trabajaban habitualmente el personal de logística
e instalaciones y una parte del departamento de auditoría.
«No había nada extraño en esa zona
porque son servicios de soporte y apoyo».
Los propietarios del Windsor tampoco se explican quién
pudo estar en sus oficinas a esas horas. Un portavoz
de la familia Reyzábal afirmó ayer estar
«ojiplática» después de ver
las dos sombras en el rascacielos.
ABC, 19 de febrero de 2005
|