| Mientras cobra fuerza
la hipótesis de la premeditación en el
caso del siniestro del Windsor, la semana pasada, sus
propietarios afirman que la causa no fue un corto circuito
como indica la primera versión sobre la causa
del hecho.
Asón, inmobiliaria dueña del inmueble,
solicitó una investigación a fondo para
descubrir al responsable del terrible siniestro y se
le castigue con todo el peso de la ley.
La empresa hizo la petición cuando aumentan los
rumores de que el incendio del Windsor fue premeditado
para destruir los documentos de valor conservados en
los archivos de firmas auditoras.
Un vídeo tomado por aficionados aviva la hipótesis
de la premeditación, al mostrar a dos personas
en el piso 16 en uno de los despachos de la firma auditora
Deloitte, que ocupaba también la planta 21 por
donde comenzó el fuego.
Es muy significativo que mientras ardía el edificio
del 21 hacia arriba y era inminente el peligro de que
el fuego se extendiera a las plantas inferiores, dos
individuos estuviesen registrando una oficina esa madrugada
de domingo a pesar de las limitaciones de acceso al
inmueble.
Tanto los bomberos como el ayuntamiento confirmaron
que no se trataba de efectivos de ese cuerpo pues a
esa hora ya se habían retirado del interior del
Windsor.
Fuentes de Deloitte revelaron a El Mundo digital que
poco después de la 1.00 de la madrugada del domingo
un responsable de seguridad del Windsor confirmó
a un directivo de la compañía que ya ninguno
de sus empleados se encontraba dentro del edificio.
Carlos Just y su esposa Enriqueta, quienes grabaron
las imágenes, declararon que entregarán
la cinta a las autoridades judiciales, aunque ya las
imágenes transmitidas por la televisión
están siendo analizadas por la policía
científica.
Los propietarios del Windsor emitieron un comunicado
en el que afirman no tener responsabilidad alguna en
el incendio y dan cuenta de la demanda penal presentada
en el Juzgado de Instrucción de Madrid en la
que piden la investigación, se busque al responsable
y se castigue ejemplarmente.
La inmobiliaria Asón añade que el edificio
había pasado satisfactoriamente el día
5 de enero la revisión preceptiva de sus sistemas
de seguridad contra incendios y que el inmueble tenía
vigilancia profesional 24 horas al día los 365
días del año.
Insiste en que los sistemas funcionaron, puesto que
la alarma saltó, se detectó el incendio
e inmediatamente se avisó a los bomberos.
Tampoco es posible, agrega el comunicado, que se produjera
un cortocircuito en la instalación eléctrica
de calefacción y aire acondicionado porque se
apagaban y desconectaban de la red eléctrica
durante el fin de semana.
La Vanguardia - Prensa Latina, 20 de febrero de
2005
|